Cuaderno de Rendimiento

Errores de nutrición deportiva en corredores de montaña aficionados

2026.10.17
Errores de nutrición deportiva en corredores de montaña aficionados: corredora de trail running revisando su nutrición antes de entrenar en la montaña

Comprar otro bote de magnesio es mucho más fácil que admitir que el problema está en la cabeza, y esa diferencia explica casi todos los errores de nutrición deportiva que veo entre corredores de montaña aficionados, empezando por los míos. Llevo cinco años corriendo trail running en las laderas que rodean Ambato, y en ese tiempo entendí que buena parte de mi entrenamiento amateur se desmoronaba por rendimiento mental, no por lo que comía. La nutrición importa, sí. Pero el error real casi nunca es el que aparece primero en la lista de síntomas.

La primera vez que lo noté fue cerca de la Laguna de Pisayambo, en una subida donde el viento del páramo pega de frente. Iba sola, sin nadie que me corrigiera el paso —algo que ya conté cuando escribí sobre gestionar las dudas al correr sola por senderos de montaña— y en algún punto mis piernas tomaron un desvío más corto sin que yo lo decidiera consciente. Ya estaba cuesta arriba por ese camino alternativo cuando me di cuenta de lo que había pasado: el cuerpo había elegido un atajo antes de que la mente terminara de procesar la señal. Ese tipo de decisión involuntaria es más común de lo que cualquier corredor amateur admite en voz alta.

Son preguntas que me hacen seguido, en los comentarios del blog o cuando alguien del grupo de trail se entera de que escribo sobre esto. Las respondo tal como las vivo, no como las explicaría un nutricionista deportivo, porque no soy una.

¿El cansancio en una subida siempre significa que falta comida?

No siempre, y ese es justamente el error que más repito. Cuando las piernas se ponen pesadas a media subida, la primera sospecha suele ser la comida: que si comí poco, que si el gel llegó tarde. A veces es así. Pero otras veces lo que está pasando es cansancio mental mientras las piernas siguen respondiendo bien, algo que ya había anotado en otro momento sin terminar de entenderlo del todo. La fatiga mental y la física se sienten casi idénticas desde adentro del cuerpo, y confundirlas te hace buscar la solución en el lugar equivocado.

El error más caro no es lo que comes, es lo que decides que significa

Interpretar un mal tramo como fracaso nutricional absoluto es otro patrón que veo mucho, incluso en corredores con más kilómetros que yo. Un día en que el cuerpo responde mal no es automáticamente un problema de carbohidratos; puede ser simplemente un mal día de entrenamiento, de esos que cualquiera tiene y que no necesitan diagnóstico. Decidir que fallé nutricionalmente sin más evidencia que el cansancio es una forma de buscar una causa controlable para algo que, ese día, no tenía una causa clara.

¿Sirven los suplementos cuando el problema es la cabeza?

Probé esto en carne propia. Durante un tiempo tomé suplementos de magnesio y vitamina B12 convencida de que mi agotamiento en el sendero era puramente físico, un asunto de minerales y nada más. No funcionó, o no funcionó como yo esperaba: seguía llegando a las subidas con la cabeza pesada y la motivación por el suelo, aunque en el papel mi alimentación ya estaba resuelta. Lo que me faltaba no estaba en ningún frasco. Tenía que ver con cómo hablaba conmigo misma en los tramos duros y con la ansiedad que llevaba antes de cada salida importante, cosas que ningún suplemento soluciona.

Primer plano de una mano sosteniendo un sobre de gel energético en la montaña, uno de los errores de nutrición deportiva frecuentes en corredores de montaña aficionados

Hambre real contra aburrimiento en los rodajes largos

Confundir hambre con aburrimiento es otro error clásico en las salidas largas. A los cuarenta minutos de un rodaje monótono, el cuerpo empieza a pedir algo, y es fácil asumir que ese algo es comida. A veces sí lo es. Otras veces el sendero simplemente se volvió repetitivo y la mente busca cualquier excusa para parar, incluyendo el hambre. Aprender a notar la diferencia —si el hueco está en el estómago o en la cabeza— evita que termines comiendo de más solo porque la ruta se puso aburrida.

Había leído sobre el glucógeno en foros de corredores mucho antes de entender esto, y confundía la teoría con mi caso particular. Sabía la palabra, pero no sabía leer mi propio cuerpo. Esa distinción —entre saber un dato y saber usarlo en el sendero— es la que casi nunca se enseña.

Antes de cambiar la dieta, revisa esto primero

Lo que me sirve ahora, antes de tocar nada de la alimentación, es preguntarme tres cosas: si dormí mal esa semana, si tengo algo pendiente dando vueltas en la cabeza, y si el objetivo de esa salida me parecía aburrido de antemano. Si alguna de esas respuestas es sí, el ajuste no empieza en la cocina. Margarita Quishpe, una corredora del grupo de trail en Ambato que ya terminó un ultra de más de cincuenta kilómetros aquí en Ecuador, me lo dijo de otra forma la primera vez que hablamos: que revisara la cabeza antes de revisar la mochila. Le hice caso, aunque me tomó más de una salida entenderlo de verdad.

Desayuno de una corredora de trail running con avena y plátano junto a un cuaderno de entrenamiento amateur en Ambato

Esto no quita que la comida importe en lo práctico. Antes de cualquier media maratón —de las que ya llevo corridas varias, contando la primera, que me costó entender hasta el último kilómetro de los 21 kilómetros— sigo cuidando lo básico: comer algo que mi estómago reconozca, no experimentar el día de la carrera con nada nuevo. Pero esa parte ya la tengo resuelta. La parte que todavía reviso con cuidado es la otra.

Lo que aprendí sobre rendimiento mental después de cinco años en el sendero

Después de cinco años corriendo estas montañas, lo que cambié no fue tanto el menú de antes de salir, sino el orden en que hago las preguntas. La comida sigue importando —no voy a decir que no, sería mentira— pero deja de ser lo primero que reviso cuando algo se siente mal en el sendero. Nathaly Chiriboga, lectora del blog desde los primeros días, me manda de cuando en cuando artículos de psicología pop con frases que ya me suenan de memoria, y los uso casi como recordatorio de lo que no quiero escribir aquí: nada de fórmulas fáciles, solo lo que de verdad pasó en el sendero. Hubo noches, ya tarde, con la luz de la pantalla como única compañía en la cocina, en las que anoté más dudas que respuestas sobre todo esto.

Zapatillas de trail running sobre un sendero de montaña con vista al valle de Ambato, parte del entrenamiento amateur diario

Organizar todo esto entre entregas de clientes y salidas al sendero tampoco es sencillo, y ya escribí en otro momento sobre cómo organizar el entrenamiento de trail running siendo redactora freelance. Si algo no cuadra en tu entrenamiento, revisa la comida, sí, pero no te quedes solo ahí. A veces el ajuste real no está en el plato.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.