Cuaderno de Rendimiento

Correr en altitud para el fortalecimiento mental de corredores amateurs

2026.06.28
Entrenamiento en altitud para corredores amateurs: trail running y psicología deportiva en el Tungurahua

Nueve kilómetros. Ese es el punto exacto del sendero Pondoa, en las faldas del Tungurahua, donde la cabeza empieza a proponerme parar sin que las piernas hayan pedido nada. Llevo suficientes salidas ahí arriba para distinguir el cansancio real de esa otra voz que solo negocia una salida fácil. Esto es entrenamiento en altitud visto desde la cabeza de una corredora amateur, no desde un laboratorio — lo que anoto en el cuaderno después de cada trail running de fin de semana.

Antes de seguir: este texto tiene enlaces de afiliado de Hotmart. Si compras un curso a través de ellos no pagas ni un centavo más, pero a mí me llega una comisión pequeña. Escribo esto sin título de psicóloga ni de entrenadora certificada — solo con lo que estas semanas de sendero me han ido mostrando.

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Entrenamiento en altitud: cuando la cabeza pesa más que las piernas

Diseño flujos de usuario para vivir — ordeno la arquitectura de la información de una app para que nadie se pierda entre dos pantallas. Se supone que sé organizar procesos. Y sin embargo, en cualquier subida técnica del sendero, esa lógica se me deshace: puedo diseñar el flujo de miles de usuarios desconocidos, pero no consigo diseñar el mío propio para no detenerme.

Zapatillas de trail running sobre ceniza volcánica en el sendero Pondoa, entrenamiento en altitud

A esto le llamo la carga mental de la altitud, y es distinta del cansancio de piernas. No es que el cuerpo falle primero: es que, más arriba, la cabeza se cansa de sostener la decisión de seguir mucho antes de que el cuerpo lo pida. En Ambato esa carga aparece rápido — el aire se siente más corto de lo normal desde los primeros minutos, y esa sensación se cuela en la cabeza como si fuera una alarma, aunque las piernas todavía respondan bien. Es psicología deportiva aplicada a algo tan simple como seguir poniendo un pie delante del otro cuando el cerebro ya decidió que prefiere parar.

Fue por eso que me inscribí en Entrenamiento Mental Para Deportistas, buscando ver si esa carga se podía entrenar con la misma disciplina con la que entreno las piernas. Tiene una valoración de 5 estrellas en Hotmart, aunque todavía con pocas reseñas — lo suficiente para animarme, no para prometerme nada.

Las afirmaciones en voz alta no me funcionaron

Una de las primeras cosas que probé del programa fue repetir afirmaciones en voz alta durante el calentamiento, antes de meterme al sendero. La idea sonaba bien en la teoría: decir en voz alta que el cuerpo estaba listo, que la mente iba a acompañar. En la práctica no entendía para qué servía realmente — las repetía casi por cumplir, sin sentir que cambiaran nada en mí, y terminé sintiéndome un poco ridícula hablando sola frente al cerro antes de arrancar. Ahí aprendí algo que menciono también en mi opinión del curso entrenamiento mental deportistas: una rutina de enfoque antes de entrenar solo funciona si entiendes para qué existe cada parte, no si la repites de memoria.

Lo que sí empezó a servirme fue prestar atención al diálogo interno que aparece en las cuestas, esa frase corta que se repite sola en la cabeza cuando falta el aire; ya escribí sobre algunos trucos mentales para subir cuestas que uso ahora en el sendero. Y ahí noté una diferencia clara: no es lo mismo la fatiga mental que la física, aunque a los 2570 metros de Ambato a veces se sientan como si fueran la misma cosa.

Cuaderno de entrenamiento de una corredora amateur junto a un café, diario de trail running en Ambato

Hay semanas en que ese cansancio mental tiene menos que ver con la cabeza y más con lo que comí antes de salir; por eso llevo un tiempo mirando de reojo el Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva como complemento — no reemplaza el trabajo mental, pero tiene 35 reseñas con un promedio de 4.4, la validación más sólida que he visto en un curso de nutrición para este nicho. Ese cruce entre comida y estado de ánimo en el sendero lo trabajo más a fondo en otro texto sobre el enfoque mental en larga distancia.

El programa trae también ejercicios de visualización mental competitiva, que reservo para las salidas de fin de semana, cuando hay más tiempo antes de salir y la cabeza no va con prisa.

Semana 5: la voz que no apareció en el kilómetro nueve

Fue en la semana 5 cuando noté algo distinto en una salida bajo llovizna fina por Pondoa: llegué al kilómetro nueve y la voz que normalmente pide parar simplemente no se presentó. No la callé, no la vencí en una discusión mental — no apareció, y seguí corriendo bajo el agua fina sin darme cuenta de en qué momento había dejado de esperarla.

Se lo conté después a Margarita Quishpe, una corredora del grupo de trail de Ambato que lleva más años que yo subiendo estos cerros; fue ella quien me explicó, antes de mi primera carrera con desnivel serio, cómo leer el perfil de altitud de un recorrido para no llegar a ciegas. Cuando quedamos para correr juntas, siempre llega al punto de encuentro a la hora exacta, con lluvia o sin ella, algo que en esta ciudad ya es casi un logro deportivo aparte.

Sendero Pondoa neblinoso entre eucaliptos, entrenamiento en altitud en las faldas del Tungurahua

Esto no tiene que ver con la ansiedad precompetitiva de la semana antes de una carrera — esa es otra sensación, más aguda y más corta — sino con algo que se repite cada vez que subo, carrera o no.

Entrenar la cabeza como se entrena una cuesta

Antes de salir sigo cargando el cuaderno de entrenamiento, y hay días en que pesa más de lo que debería pesar un cuaderno de tapa blanda — no por las páginas, sino por lo que anoto ahí cada semana. Nathaly Chiriboga, una lectora de este blog que nunca corre, me escribió hace poco diciendo que reconocía exactamente esa sensación de seguir entrenando sin saber ya muy bien para qué — ella lo vive en su propio deporte, yo lo vivo en el sendero.

Si algo me llevo de estas semanas es que la motivación intrínseca no aparece por decreto ni por repetir una frase en el calentamiento — se construye saliendo aunque la llovizna esté fea y anotando después qué funcionó y qué no. La lección que sí puedo ofrecerte, si eres de los corredores amateurs que suben cerros los fines de semana: deja de buscar la técnica perfecta y empieza a llevar registro de cuál kilómetro es el tuyo, el punto exacto donde tu cabeza empieza a negociar. Ese dato vale más que cualquier ejercicio de visualización.

Para quienes quieran empezar con una estructura más seria que la mía de cuaderno y bolígrafo, el programa que sigo usando semana a semana es Entrenamiento Mental Para Deportistas; no promete quitarte la voz que pide parar, pero te da herramientas para reconocerla antes de que decida por ti. Nos vemos en el sendero, con llovizna o sin ella.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.